“Nos queda el 20% de batería”

Hace poco conocí una pareja que renunció a todo para: vivir viajando. Son de Buenos Aires, viajan en una Mercedes 180 que camperizaron ellos mismos y llevan apenas 2 semanas de viaje.

Sus nombres: Marcelo y Mariela. Lo que más me sorprende y admiro es, su edad, calculo (y espero no equivocarme) que tienen entre 50 y 55 años. Los dos ya se graduaron como padres (tienen hijos mayores de 18). Marcelo trabajó en una multinacional durante muchos años y Mariela es abogada.

Mariela, Marcelo y yo en “La negrita” (su van).

La forma en la que nos conocimos fue muy curiosa. Ricky y yo estábamos en Embalse un pueblo pequeño de Córdoba, Argentina, estacionados al frente de una cafetería (que tenía internet), vimos pasar un hermoso motorhome negro con un mapamundi verde fosforescente que nos llamó mucho la atención. Cuando logramos enfocar bien vimos que por la ventana había un señor gritando “Isa por ahí”, “Los conozco”, “¡Quiero una foto!”.

Dieron media vuelta y ahí estaban, Marcelo y Mariela, diciéndome cuánto me admiraban y dándome las gracias por haber sido su inspiración para salir de viaje. Lo que ellos no saben es que… cuando sea grande quiero ser como ellos, una fuente de inspiración.

¿Por qué les cuento esta historia? A diario recibo mensajes como estos:

“Gracias, estás cumpliendo mi sueño,

siempre quise viajar, pero a mi edad no puedo ya.”  

Acá un ejemplo de ese tipo de mensajes (justo me llegó hoy):

Al hablar con Marcelo sobre por qué tomaron la decisión de dejarlo todo para viajar me respondió algo que me dejó en shock, algo que no ha dejado de dar vueltas en mi cabeza.

“¿Viste cuando en el celular te queda el 20% de batería? Bueno, en mi caso, estoy así. La única diferencia es que, vos, el celular, lo vas a poder enchufar y lo vas a poder recargar. Yo no puedo enchufarme. Ahí me pregunté: ¿qué hago con este 20% que me queda? Luego un amigo me lo complicó aun más diciéndome: tú crees que te queda el 20% de batería, pero eso tú no lo sabes, puede ser menos.”

Luego de un silencio incómodo, intentando digerir lo que Marcelo nos acababa de decir, Ricky le agregó: “Si, lo único que existe es el ahora, del mañana no tenemos certeza”

¿Se imaginan que todos viviéramos pensando que nos queda menos del 20% de batería? ¿Qué el hoy existe, pero no sabemos si el “mañana” va a estar acá?

Con esto no quiero decir que todos deberían dejarlo todo para vivir viajando, NO.

Mi punto es que, cada día debería ser motivo de celebración, por el simple hecho de estar vivos, que el momento para cumplir ese sueño que tanto has postergado es AHORA, hoy es el día para decir ese “TE AMO”, hoy es el día para aprender algo nuevo, para empezar a tomar pequeñas acciones, para cumplir esa gran meta.

Hoy es el día para cuidar tu energía positiva, para dejarte de torturar por eso que no puedes cambiar, para dejar de quejarte, para elegir qué batallas quieres tener y cuáles vas a dejar pasar por mantener tu tranquilidad mental.

No vivamos en el “mañana”, porque tal vez no hay un “mañana”, lo único que nos pertenece es el hoy.

Comparte este artículo a quien creas que lo puede necesitar.

Isa por ahí,

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